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Publicado el 27-06-2014

BLOG / Alcohol y dieta: ¿es coherente?

¿Eres de las que se pone a régimen pero no renuncia a las copas? Si lo hicieras al revés, seguramente no tendrías que comer menos y tus zonas conflictivas te lo agradecerían. Pero si no estás dispuesta a convertirte en abstemia, al menos deberías saber cuántas calorías estás consumiendo y cuál es el mejor alcohol para pecar.

Las bebidas alcohólicas tienen muchas más calorías de lo que imaginas. Solo con dejar de tomar alcohol en el aperitivo o renunciar a las copas cuando sales por la noche podrías eliminar esos kilitos de más sin necesidad de llevar una dieta estricta.

El consumo diario de alcohol, aunque no sea muy elevado, supone un aporte extra de calorías sobre el organismo. Un exceso que, si no se consigue eliminar, se acumula en forma de grasa.

Si has decidido ponerte a dieta o simplemente quieres mantenerte en tu peso, deberías tener cuidado con el alcohol. Y si no puedes renunciar completamente, al menos bebe de forma inteligente.

 

Calorías de las bebidas alcohólicas

El alcohol contiene una media de 7 calorías por gramo. Está más cerca de las grasas, que tienen 9 calorías por gramo, que de los carbohidratos y proteínas, que contienen 4 calorías por gramo.
Pero si quieres hacer un cálculo de cuántas calorías tiene cada bebida que tomas tienes que tener en cuenta que a mayor graduación alcohólica, más calorías.

Por ejemplo, la cerveza suave o "sin" tiene un nivel de alcohol del 3%, las normales o las negras entre el 3 y el 8%; el vino está entre un 8 y un 13%, teniendo menos calorías el blanco.

En las bebidas destiladas las calorías se disparan, alcanzando concentraciones de entre un 30 y un 96%. Por ejemplo, licores dulces como el jerez contienen de un 40 a un 50% de alcohol; el whisky y el coñac alrededor de un 40%; y las bebidas espirituosas, como el orujo, alcanzan el 96%.

¿De verdad te compensa dejar de comer pero no renunciar al alcohol? Si lo hicieras al revés no tendrías por qué restringir tanto la comida. Por ejemplo, beber una botella de vino de mesa al día equivale a comerse 3 kilos de verdura hervida; tomar un litro de un orujo aporta las mismas calorías que 26 kilos de verdura hervida. Evidentemente, no te vas a beber un litro de orujo en un día, pero puede que sí te tomes varias copas si sales por la noche, lo que puede aportarte tantas calorías como haber hecho una comida o una cena extra. ¿Quieres otro ejemplo? Tomarte una copa después de una paella equivaldría a tomarte otro buen plato de arroz.

 

Las mejores bebidas

A diferencia de la bebidas destiladas, que además de ser tóxicas para la salud engordan, el vino, la cerveza y la sidra son las bebidas alcohólicas con menor graduación de alcohol, las que menos engordan, y que incluso tomadas con moderación son beneficiosas para la salud.

Vino. Siempre que no sobrepases las dosis adecuadas (uno o dos vasos al día, lo que el organismo puede metabolizar sin esfuerzo), el vino se convierte en un efectivo vasodilatador, además de contener sustancias antioxidantes que previene enfermedades como la arterioesclerosis.

Cerveza. Beneficiosa para el sistema cardiovascular, es diurética y aporta ácido fólico.

Sidra. Contiene todos los principios activos, minerales y vitaminas de la manzana y es rica en fósforo y potasio.

Estas tres bebidas son la mejor opción cuando sales de casa, tienes una cena, un acto social o te apetece darte un homenaje.

 

Las calorías no son lo peor

¿Sigues pensando en comer menos para poder tomarte una copa? Ten cuidado, si te pasas con el alcohol no sólo te costará bajar de peso sino que pondrás en peligro tu salud. Alteración de las capacidad psíquicas y psicológicas (insomnio, angustia, amnesia, delirium tremens, alucinación, depresión, intentos de suicidio, disminución de la autoestima, demencia, psicosis), que derivan en alteraciones sociales (conflictos de pareja, divorcio, ausentismo laboral, deudas económicas, soledad) y alteran las funciones fisiológicas (náuseas, gastritis, cirrosis hepática, parálisis cerebral...).

Además, el abuso del alcohol puede provocar desnutrición y avitaminosis debido a las calorías vacías, es decir, calorías que no tienen ningún aporte nutricional. El alcohol también puede dificultar la absorción de proteínas, vitaminas y otros nutrientes, ya que puede lesionar el revestimiento del intestino delgado y del estómago, donde se realiza la digestión de la mayoría de los alimentos. Encima, el alcohol también requiere de algunas vitaminas para su metabolismo, lo que interfiere en su absorción y almacenamiento.

Volviendo a tu objetivo de adelgazar, beber es mala idea beber, ya que el alcohol tiene muy pocos carbohidratos. El cuerpo quemará primero el alcohol para abastecerse de energía, dejando a las grasas en un segundo plano. Así, el alcohol no sólo contiene un elevado número de calorías, sino que impide que el cuerpo queme las grasas acumuladas.

 

¿Dieta y alcohol?

Casi todas las bebidas alcohólicas aportan calorías vacías, es decir, que no contienen ningún nutriente benéfico. Incluso una cerveza" sin" puede tener más de 100. Consumir bebidas y hacer dieta multiplicará tus esfuerzos por perder peso. Además, si bebes, no debes hacerlo con el estomago vacío, lo cual te aportará aún más calorías.

Mezclar el alcohol con bebidas light o gaseosas tampoco te ayudará a perder peso, ya que los endulzantes artificiales que contienen también te hacen engordar y potencian el efecto del alcohol. Lo mires por donde lo mires, beber alcohol y hacer dieta no es compatible.

Si te pones a dieta, al menos tienes que beber menos cantidad de alcohol de la que acostumbras. No te olvides de que un simple trago puede proporcionarte más de 100 calorías...

 

Fuente: mujer.terra.es