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Publicado el 02-01-2016

BLOG / Alimentos que debes eliminar de tu dieta en 2016

Alimentos a evitar en la dieta en 2016. Si estás pensando en empezar el año perdiendo peso y ganando en salud, recuerda que hay alimentos que debes evitar a toda costa, principalmente aquellos que solo aportan calorías vacías a tu dieta. ¿Quieres saber cuáles son?

Elimina del carrito de la compra productos ricos en sodio, grasas y azúcares y llénalo con frutas y verduras, pues una buena elección de los alimentos, es el comienzo de cualquier dieta saludable. Los alimentos grasos y azucarados no solo incrementan el peso, sino que pueden favorecer el desarrollo de enfermedades cardiovasculares, diabetes u obesidad, entre otras.

Patatas fritas y snacks. Las patatas fritas y otros aperitivos similares tienen mucha sal y grasas trans, por lo que no aportan nutrientes buenos y solo favorecen enfermedades como la obesidad y la diabetes.

Comida rápida. Según algunas teorías, las cadenas de comida rápida suelen usar productos que han sido tratados con químicos y modificados genéticamente. Sin estar seguros de ello, lo que hay que tener en cuenta es que se trata de alimentos ricos en grasas, hidratos de carbono y azúcares. Un ejemplo: una sola hamburguesa aporta 500 kcal y 26 gramos de grasa.

Salchichas. Las salchichas que compramos en el supermercado, suelen contener mucha fécula, sal y azúcares. Además también son ricas en grasas saturadas que pueden favorecer el desarrollo de la diabetes o problemas de páncreas.

Refrescos. Recientemente un estudio ha relacionado el consumo de refrescos y zumos azucarados con las muertes por enfermedades cardiovasculares, diabetes y algunos tipos de cáncer. Y es que, según otro estudio, el azúcar de los refrescos puede provocar resistencia a la insulina.

Platos preparados. Los platos preparados ya son algo cotidiano en nuestra dieta por la falta de tiempo de nuestra sociedad, pero ¿son sanos? Según algunos expertos pueden aumentar el riesgo de sufrir enfermedades coronarias y metabólicas. Además, suelen contener más grasas de las que contienen los platos que preparamos en casa.

Bollería industrial. Quizás estos productos son de los más perjudiciales, no solo para nuestra dieta, sino para nuestra salud. Son ricos en grasas hidrogenadas y grasas trans, favorecen el aumento del colesterol malo y los triglicéridos en sangre.

Azúcares refinados. Según explica la Federación Española de Diabéticos, cuánto más azúcar consumimos más insulina debe producir el páncreas para bajar y equilibrar los niveles de azúcar en sangre. A este hecho, debemos sumarle las calorías que aportan a nuestra dieta, que no son pocas.

Harina blanca. Para conseguir que la harina quede blanca, en el proceso de refinamiento se eliminan todas las propiedades beneficiosas del grano como el calcio, el fósforo, las vitaminas o el hierro. Por este motivo es mucho más recomendable el pan integral que el blanco, ya que este en exceso, puede provocar asma, diabetes, enfermedad celiaca, obesidad, depresión o hipertensión.

Chocolate blanco. El problema del chocolate blanco es que incluye muchos más azúcares, grasas y leche que el chocolate normal, más sano y recomendable.

Productos light. Que un producto sea light no significa que no aporte calorías, al contrario, ya que suelen tener muchos más edulcorantes artificiales y están directamente relacionados con el aumento de peso y la diabetes.

Bebidas energéticas. El alto contenido en cafeína o teína de estos productos pueden provocar ansiedad y agotamiento a corto plazo, además de favorecer el sobrepeso y la obesidad.

Salsas envasadas. Este tipo de productos suelen incluir muchos colorantes, potenciadores de sabor y azúcares. Son productos muy calóricos que no te beneficiaran en nada.

Colorantes alimentarios. Aunque dan color y vida a muchos productos (sobre todo en la alimentación infantil) son productos químicos sintéticos que algunos estudios asocian con la hiperactividad en los niños.

El alcohol. Excluyendo el consumo de vino y cerveza (con moderación), el alcohol es hipercalórico y, además, deshidrata, afecta al hígado y aumenta la oxidación de las células.